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La Psique Femenina · Reflexiones

Hice espacio: un nuevo ciclo empieza con lo que elijo cuidar

Por Raquel Núñez · Executive Coach

Escucha esta reflexión · 5:42 minutos

El 13 de octubre cumplí años. Y esta vez quiero detenerme en una pregunta: ¿a qué quiero darle espacio en este nuevo ciclo de mi vida?

Quizás tú también estás ahí. Has soltado cosas, has cambiado, pero todavía estás descubriendo qué quieres hacer con el espacio que recuperaste.

Y aparece una tentación conocida: llenarlo. Aceptar otra propuesta, empezar algo, encontrar una nueva responsabilidad. Sabes hacerte cargo. Elegir qué quieres para ti puede pedirte una pausa a la que no estás acostumbrada.

¿Qué quieres que tenga lugar en tu vida ahora que puedes hacerle espacio?

La tranquilidad también puede ser una respuesta

Hace poco dije que mi baúl estaba casi vacío. Hablaba de las personas con quienes comparto lo que vivo, lo que pienso y lo que estoy construyendo. Cuando intenté explicar cómo me sentía, dije algo que me hizo detenerme: estaba tranquila.

Esa tranquilidad me hizo mirar el espacio que había recuperado. Todavía podía decidir qué quería guardar allí.

Quizás tú estás en un momento parecido, aunque lo estés viviendo con más preguntas. Sabes que una etapa terminó y necesitas reconocer qué quieres conservar de ella, qué ya cumplió su función y qué comienza a interesarte ahora.

Puedes ser muy buena dirigiendo un equipo, sosteniendo un negocio o resolviendo decisiones difíciles y sentirte insegura ante esta pregunta personal. Durante mucho tiempo, las prioridades pueden haber estado claras porque alguien esperaba algo de ti. Ahora también te toca escuchar lo que deseas tú.

Antes de convertir el espacio en otra responsabilidad

Una oportunidad puede ser valiosa y aun así pedirte más de lo que quieres ofrecer en esta etapa. Para decidir, necesitas mirar tanto su potencial como el lugar que ocuparía en tu vida.

He pensado mucho en esto con mi finca. Consideré actividades y proyectos que podía desarrollar allí. Había posibilidades de producir algo económicamente valioso. Las miré y decidí preservar ese lugar como hogar.

Quiero cuidar, estar con los animales, hacer trabajo físico, sentarme y descansar. Quiero vivir allí.

Esa elección supone renunciar a ciertos ingresos posibles y organizar mi trabajo de otra manera. Los recursos materiales importan. También importa tener tiempo y atención para disfrutar lo que esos recursos sostienen.

Si convierto cada cosa que disfruto en otra responsabilidad, ¿cuándo voy a disfrutar la vida que estoy construyendo?

Tal vez tu espacio sea una tarde, una habitación, un proyecto propio o la posibilidad de volver a sentir curiosidad. Antes de asignarle una función, date permiso para descubrir qué quieres vivir en él.

Darle dirección a lo que recuperaste

Puedes comenzar con una decisión pequeña. Piensa en el espacio que acabas de abrir y escribe tres respuestas:

¿Qué recuperé? Sé concreta. Tal vez recuperaste tus noches, tranquilidad al llegar a casa o la capacidad de concentrarte en una idea sin seguir repasando una conversación.

¿Qué quiero cultivar ahora? Puede ser una relación, tu descanso, un proyecto o una práctica que extrañas. Darle un nombre te ayuda a reconocer qué merece tu atención.

¿Qué decisión de esta semana le daría lugar? Reserva una tarde, retoma una conversación pendiente, dedica una hora a explorar esa idea. Algo suficientemente concreto para pasar de la intención a la experiencia.

No necesitas diseñar el resto de tu vida para empezar. Puedes probar, observar cómo te sientes y ajustar. La claridad también se construye haciendo espacio para conocerte en esta etapa.

El espacio que hiciste merece una elección tuya

Hay personas por quienes seguiré estando cuando me necesiten. El amor y el cuidado forman parte de lo que quiero conservar. Hacer espacio me permite estar más presente en esos vínculos y en mi propia vida.

Hoy mi baúl tiene menos cosas. Todavía estoy descubriendo qué quiero guardar ahora, y quiero que mis próximas decisiones tengan en cuenta la tranquilidad que recuperé.

Eso es lo que esta experiencia me está enseñando: después de soltar, puedes elegir con intención qué merece ocupar ese espacio.

Si estás en ese momento, empieza por una pregunta: ¿qué quiero poder vivir ahora que tengo lugar para ello?